lunes, 30 de abril de 2012

domingo, 22 de abril de 2012

Eurovisión 2012 Yay \o/

Otro año más Eurovisión vuelve al ataque, con España dentro. 

Personalmente, la canción de España me gusta más que la del año pasado, o la del chikilicuatre. Pero no es una canción con posibilidades de ganar Eurovisión. ¿Tendremos 0 puntos por 4º vez? En fin.

Para los que no la conozcan:



Aun queda un mes para la primera semifinal ;_;
La gente apuesta mucho por Suecia, pero a mi la canción me parece cuanto menos horrible.


Y ahora, mi top 11 :3

11.-  Lituania. Danny Montell - Love is blind.


10.- Francia. Anggun - Echo (you and i)




9.- Chiper. Ivi Adamou - La La Love



8.- Islandia. Greta Salomé y Jonsi - Mundu Eftir Mer

7.- Hungría. Compact Disco - The sound of our Hearts



6.- Alemania. Roman Lob -Standing Still.



5.- Bélgica. Iris - Would you.



4.- Turquía. Can bonomo - Love me back.




3.- Noruega. Tooji - Stay.



2.- Holanda. Joan Franka - You and me.



1.- Finlandia. Pernilla Karlsson - Nar jag blundar.




Espero que gane cualquiera de los 3 últimos. Lo que sea menos Rusia, Suecia o Montenegro.

Eso es todo!


sábado, 21 de abril de 2012

Entrada aleatoria #1

¡Hola!

Esta mañana me he levantado con ganas de estudiar, pero nada más desayunar se han evaporado.
Así que he acabado dando un concierto en privado para las gotas de agua de la ducha. Pobre vecinos.

En fin. Quería daros a conocer esta obra, que a mi me conmueve y me gusta mucho. Igual ya la conoceis, igual no. Igual os gusta, igual no. Se trata del Réquiem de Mozart. Fue su última obra (de hecho la tuvo que terminar un alumno suyo) pero es algo hermoso.

Disfrutadlo!


jueves, 19 de abril de 2012

La historia de Kariel (título provisional)

Últimamente estoy trabajando en un proyecto de una novela de fantasía, y me gustaría publicarla aquí, para que la leáis, y disfrutéis tanto como yo he disfrutado escribiendola.


Capítulo 0 

El joven de cabello castaño recogió sus pertenencias en un pequeño baúl de madera.

Tras siete años, había terminado sus estudios en la Academia Militar. Había entrado por esa puerta con diez años, siendo un niño, y ahora era el mometno de salir por la misma, pero de modo distinto: ya era un hombre. En la Academia, había aprendido no sólo disciplina y modales: sabía manejar tanto la espada como el arco y la ballesta, así como las armas arrojadizas. Además, dominaba los principios básicos de alquimia, herbología, astronomía, y demás ciencias útiles para la vida del guerrero. 

O eso era lo que se anunciaba. La realidad era que, por lo menos la mitad de los estudiantes, estaban allí debido a que su adinerada familia había invertido una generosa cantidad en la Academia, y sería una deshonra para el Conde-Duque de Montfair que su pequeño Billy fuera expulsado. Y no le convenía a la Academia provocar la ofensa, con el consiguiente enfado, de tal celebridad, puesto que con su omnipotencia podía reducir la Academia a un puñado de ruinas. No obstante, tampoco le convenía a nadie destruir ésta, ya que contaba con la aprobación del rey de Derr. 

También es cierto que no todos los estudiantes aprobaban por ciencia infusa; había una clase de alumnos trabajadores, tanto pobres como ricos, que se esforzaban en sus estudios. 

Este era el caso de Kariel. Si bien procedía de una aristocrática familia, con grandes adquisiciones materiales y gran fortuna pecuniaria, el joven se había educado en una relativa humildad. Kariel se conformaba con cualquier cosa mínimamente cómoda, y, en ocasiones, prefería disfrutar de la libertad a estar encerrado en su castillo, en el reino de Ihr. Bien es verdad que de vez en cuando se había paseado por los pueblos del reino, consiguiendo alojamiento y alimento por la cara (por el apellido, más bien), y contando con la lealtad de todos los hombres y mujeres de los sitios que visitaba. Pero no era un muchacho avaricioso.

El joven terminó de cerrar su baúl, pero tras pensarselo un momento, lo abrió, sacó sus dagas y, tras guardarlas (una en sus botas y otra en el interior de sus calzones, a la altura del cinturón), volvió a cerrar el baúl. Luego, situó la jaula de su halcón encima del baúl. Su habitación parecía enorme, ahora que se encontraba vacía. Suspiró, por última vez, y salió para siempre de su habitación. Fue tirando del baúl hasta el vestíbulo, donde estaban esperándo todos sus amigos. 

—¡Kariel! Ya creíamos que te habías ido sin despedirte — exclamó Larik, mientras le abrazaba.

Kariel respondió a su abrazo.

—Sabes que no me iría sin despedirme — sonrió —. Además, a saber cuándo te vuelvo a ver.

Para Kariel, la amistad era un concepto muy importante. No le costaba abrirse a la gente, pero a pesar de eso, no tenía muchos amigos. De hecho, su única y verdadera amiga era Deva, la cual estaba esperando afuera. Terminó de despedirse de sus compañeros, y arrastró el baúl junto a Deva. Ella también terminaba sus estudios en la Academia Militar, y volvía a casa junto a Kariel. Habían crecido juntos, jugado juntos, y vivían en la misma ciudad. Incluso habían compartido algunos susurros y caricias, pero pronto se dieron cuenta de que sólo les unía la amistad. Saludó a Deva y, abrazándola, la alzó en volandas. Ésta le sonrió, y juntos subieron con las maletas al coche.

El carruaje les iba a llevar de vuelta a Ihr, donde se encontraba su ciudad natal, Elva. 

El cochero arrancó los caballos, y el carro se puso en marcha. Tenían un largo viaje de tres jornadas. La mitad del viaje lo pasaron cantando, jugando, durmiendo, comiendo... Ya llevaban dos jornadas cuando empezaron a atravesar el bosque. Era un camino difícil, con obstáculos en abundancia: ramas tenebrosas que se metían pos las ventana, raíces que hacían tropezar a los caballos, ríos hondos que vadear... Afortunadamente, el cochero era experto, y no tuvo dificultad alguna en solucionar los problemas que se presentaron.

Conversaban apaciblemente Kariel y Deva cuando unos golpes sonaron, irrumpiendo con violencia entre la tranquilidad del coche. El coche se paró. Silencia. Kariel y Deva se miraron, atribuyendo el golpe y el parón a alguna piedra en el camino. Tras unos instantes, relajaron sus cuerpos, cuando otro golpe sonó, más fuerte aún que el anterior. La puerta se abrió. Deva gritó. Kariel gritó. Kariel se quedó inconsciente. Todo paró. 

Cuando Kariel despertó, Deva no estaba. Salió, rompiendo la puerta de una patada, escudriñando desesperadamente entre los árboles, preguntando al viento, entre gritos, por Deva. Salvo una sombra negra alejandose hacia el atarceder, no vio nada más. El cielo estaba teñido por toda una paleta de colores: a un lado el violáceo de la noche, que se iba azulando conforme se acercaba al sol poniente, tiñendose ahí de verde, y siguiendo descendiendo hasta el amarillo para llegar, finalmente, a un rojo rosáceo que se extendía hasta el horizonte. Pero no era momento para detenerse en observar la belleza de la creación. El cochero y los caballos yacían tendidos en el suelo, bajo un charco de sangre. 

La sombra que anteriormente había percibido era lo suficientemente rápida como para que Kariel se hubiera planteado lanzarse de inmediato en una vana carrera. Primero de todo, cavó una improvisada tumba, y tras uncontrar un poco de cal viva en la maleta del cochero, lo enterró, junto a los desmembrados cadáveres de los caballos. Seguidamente, cogió a su lechuza y rebuscó en su baúl tinta, pluma y pergamino. Escribió una breve nota a sus padres relatando lo sucedido, y explicándoles que iría a buscar a Deva. Era su amiga, y no podía dejarla en manos de esa cosa. Seguramente solo sería un vulgar ladrón, con una extraña habilidad para correr, que habría usado algún extraño conjuro para engañarle. Además, su campamento no podía estar muy lejos: así son los bandidos. Pero un escalofrío recorrió a Kariel mientras pensaba eso. Su lechuza voló por lo alto, llevándose consigo la carta.

Finalmente, abrió su baul, cogió su macuto, y lo llenó con cosas de primera necesidad: víveres, un recambio de ropa, cuerda, pedernales... cualquier cosa que le pudiera servir de utilidad. Cogió su ballesta y se colgó un carcaj con un puñado de flechas. Le daba pena dejar el carruaje y sus cosas, pero no le quedaba otro remedio. Decidió quemarlo todo antes de irse, con el fin de que ningun ladrón pudiera sacar provecho de aquello de lo que se había visto obligado a dejar, pero también como homenaje a su chofer y a los caballos, que habían sido útiles mucho tiempo.
Finalmente, echó a andar hacia el horizonte, disfrutando de los últimos rayos de sol, mientras lágrimas rodaban por su compungido rostro.

—Por Deva — se dijo.

Fin del capítulo 0.
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Haro#~

¡Hola a todo el mundo! :3

Bueno, primero de todo, presentación. Me podeis llamar Shini-kun, soy un chico de 17 años que reside actualmente en Zaragoza. Me gusta el anime, Vocaloid, Hora de Aventuras, Nightwish y, obviously, 9gag.
También me encanta leer; la lectura es algo que me apasiona. Mis sagas favoritas, pues eso, Harry Potter, La Materia Oscura, Crepúsculo (Sí, me gusta xD), Crónicas Vampíricas, tanto las de Anne Rice como las de L.J. Smith, Cazadores de Sombras, y cualquier libro de Laura Gallego.

He decidido crearme un blog: para publicar cualquier chorrada que me gusta, para desahogarme, para compartir música, quizá alguna reseña de algún libro o una pelicula... Este blog será mi lugar propio, un pequeño espacio sólo para mí, y los lectores -aunque ya os aviso que soy poco interesante-.

That's all, folks!